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El gran problema de los dioses

June 23, 2014

Hay un gran problema que tienen todos los dioses, ninguno se salva, este problema lo tienen o lo tuvieron: Jehová, Jesús, Alá, Vishnú, Osiris, Odín, Zeus, Manitú, Inti, y todos los otros miles de dioses a los cuales se adora o alguna vez se adoró.

¿Y cuál es ese gran problema?

Que todos ellos, sin excepción, todos ellos, el 100% de ellos necesita de los seres humanos para que otros seres humanos sepan que existen.

Ninguno de los dioses se salva de eso.

Supuestamente son súper-inteligentes, súper-poderosos, súper-sabios. Pero todos ellos, llámense Jehová, Jesús, Alá, Vishnú, o como se llamen necesitan que los seres humanos “prediquen”, den a conocer “la palabra divina”, divulguen “la buena noticia”, etc.

Tan poderosos, tan sabios, pero a ninguno de ellos se le ocurrió alguna alternativa. No. Lo único que a todos ellos se les ocurrió es que sean los seres humanos quienes vayan por ahí divulgando las bondades del dios en cuestión. Y las terribles consecuencias de no creer en el susodicho dios, por supuesto.

¿No es divertido?

Pues sí, muchísimo. Tener súper-poderes y depender de los humanos para que otros humanos sepan que el súper-poderoso existe y quiere que los humanos hagan (o no hagan) eso, esto, y aquello.

Pero lo divertido no termina aquí, aún hay más.

¿En serio, qué otra cosa puede ser tan jocosa?

Que como todos esos dioses (Jehová, Jesús, Alá, Vishnú, etc.) necesitan de intermediarios humanos entonces esos intermediarios humanos deben recibir una paga por dedicarse a “difundir la buena noticia”. Y esa paga se la otorgará el dios pero solamente después de muertos cuando los llevará a un paraíso para que disfruten a lo grande, o lo más terrenal, más frecuente, más comprobable, que es recibir la paga por parte de otros seres humanos.

Este último caso, que por supuesto es el único que se puede comprobar, puede recibir varios nombres: “diezmo”, “ofrenda”, “contribución”, o algo así. Quien recibe el “diezmo” es un ser humano, llámese cura, pastor, rabino, ulema, o como se llame. Y por supuesto, es quien disfruta del dinero recibido.

Entonces, como todos los dioses (Jehová, Jesús, Alá, Vishnú, etc.) son inútiles y no pueden hacerse conocer sin intermediarios humanos esos intermediarios humanos cobran unos cuantos billetes para que los demás humanos se enteren de lo que quiere y no quiere el dios en cuestión.

Interesante negocio.

En síntesis, te piden que pagues con dinero aquí, en esta vida, donde el dinero sirve para adquirir cosas tangibles, para que disfrutes de un paraíso después de muerto. Paraíso del cual por supuesto nadie regresó para confirmar su existencia.

¿Acaso no es un muy buen negocio?

Pues sí, es un negocio buenísimo. Y todo porque los dioses son unos inútiles, todos ellos requieren sí o sí de los humanos para ser conocidos.

 

 

From → Religiones

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